La soledad. ¡Vívela en positivo!

 

La soledad es una habitual fuente de “bajones” emocionales. La sociedad nos conmina a juntarnos con otras personas, dejando la imagen del “solitario” asociada a la tristeza, a la falta de dotes sociales. Se ve como una rareza a la persona que realiza una actividad en solitario; un viaje, ir al cine, o comer solo en un restaurante, según los estándares sociales detrás hay un problema… En cambio yo creo que es un valor que tenemos a nuestro alcance que nos puede aportar enormes beneficios.

Diferenciemos a grandes trazos, dos tipos de soledad: la deseada y la impuesta. Cuando decidimos disfrutar de nuestra soledad por convicción propia podemos sacar un gran partido, aprovechar para meditar, leer, pasear o hacer cualquier actividad a nuestro ritmo. La soledad impuesta en cambio, por ejemplo en personas de edad avanzada por la desaparición de las personas de su entorno, es la que causa más daño ya que se vive como un abandono. Podemos prevenir esa situación. Observemos el contraste de los dos ejemplos siguientes.

Tengo una amiga de 95 años a la que un día le pregunté cuál era su secreto para mantenerse tan activa y en forma. Sin vacilar me contestó que desde siempre había ido renovando y ampliando su círculo de amistades, sabiendo preservar un espacio para ella misma. Así de simple! Me suelo encontrar personas, no necesariamente muy mayores, que en cuanto desaparece su pareja o se ve mínimamente modificado su entorno, quedan como desubicados, a las puertas de una depresión a la que entrará si no se reacciona con rapidez. Las rutinas, especialmente en las que intervienen otras personas, nos acaban esclavizando y en cuanto se modifica por el motivo que sea, nos hacen sentir con un vacío difícil de llenar. Un paciente de 80 años me comentaba consternado que ya no sale apenas de casa porque sus amigos, con los que iba a desayunar casi cada día, jugaba al tenis y al ajedrez, o viajaba, ya no están o tienen problemas de movilidad. Su vida quedó condicionada a los demás sin ser consciente. Muchas veces la peor sensación de soledad la sentimos estando rodeados de gente. La soledad que sufrimos como impuesta, puede provocar serios trastornos emocionales que acaban convirtiéndose en dolencias físicas.

Propongo disfrutar de nosotros mismos. Que la soledad no sea algo que suceda porque no tenemos nada más. Disfrutar de la soledad no significa ser solitarios. Y no hay que esperar a tener una cierta edad, desde luego. Elegimos pasar con nosotros mismos ciertos momentos en los que la reflexión o la meditación nos ayuda a comprender mucho mejor nuestro entorno. Normalmente la gente que reserva espacios de soledad es precisamente la que mejor se integra en su entorno social, son buenos escuchadores y sus observaciones son más profundas ya que surgen de la paz de la conversación interna. Una buena referencia podrían ser los monjes o eruditos que encuentran la sabiduría en la soledad mucho mejor que en los libros.

Sin necesidad de llegar a esos extremos, integrar momentos para la meditación, la observación o la introspección, ayuda a encontrar un sentido a la vida. Si además combinamos estos momentos con espacios naturales, el efecto puede ser mucho más intenso. Conectar con la madre naturaleza potencia esa sensación de unidad más allá de las personas, una parte ínfima de la vida en nuestro planeta.

Sin obsesionarse nunca, reflexionar sobre un problema en soledad, dando unos plazos para cada tema, ayuda a encontrar las mejores respuestas. Sin la contaminación de las opiniones de los demás, que han vivido situaciones tal vez parecidas, pero jamás idénticas. Deja que tu interior te hable y escúchalo con atención, seguro que te sorprendes con tus propios diálogos en el silencio y la paz de la soledad.

 

“La soledad es a veces la mejor compañía, y un corto retiro trae un dulce retorno” J. Milton

 

4 comentarios en “La soledad. ¡Vívela en positivo!

  • Totalmentevde acuerdo Sergi. La soledad, para mí, es un estado mental. En realidad nunca estamos solos. Tenemos las aves, el sol, la luna, la naturaleza entera. Cuando estoy junto a ellos siento la mayor plenitud. Siento que nunca estaré solo aunque no vea a nadie. Tenemos el.gran privilegio de poder conectar con la naturaleza de un modo u otro. Aún dentro de casa, en mi silencio, la visualizo de vez en cuando y me vuelvo a sentir acompañado. Nunca me siento solo. Ni siquiera en el mayor de los silencios.
    Gracias Sergi por tu gran labor ayudando a tener un mundo mejor y más humano.

  • Totalment d’acord Sergi!
    La “soledat” sigui escollida o no és l’oportunitat per retrobar-me i coneixem, de viurem des de la meva individualitat sentint-me part del TOT. Podem escollir com viure-la!
    Gràcies per compartir les teves reflexions!

  • Yo también pienso que lo mejor es encontrar un equilibrio interior que te permita compartir desde sin alejarte de ti mismo.
    La soledad siempre me ha asustado…tal vez por eso me ha acompañado siempre el sentimiento de soledad, a veces atraemos lo que más tememos. Afortunadamente ahora somos grandes amigas, y la busco muy a menudo. Estoy abierta al mundo pero porque yo quiero no porque lo necesite.

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